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Sad Love Quotes

domingo, 23 de mayo de 2010

Capítulo 35 (Maggie)

All alone smoking his last cigarette. I said, “Where you been?”; he said, “Asking anything.” Where were you when everything was falling apart? All my days were spent by the telephone; that never rang, and all I needed was a call. It never came to the corner of First and Amistad... Lost and insecure you found me. Lying on the floor surrounded. Why’d you have to wait? Where were you? Just a little late you found me... And you never left me no messages; you never sent me no letters, you got some kind of nerve that's taking all I want. Lost and insecure you found me, but just a little late...

You Found Me - The Fray







 
- ¿Mag? ¿Estás bien?- pude escucharla voz de Alec lejos, y un chasquido de dedos enfrente de mis ojos, y entonces fue cuando volví a la realidad. Miré a mi alrededor; no estaban. Caleb y Daphne habían desaparecido.
 
- ¿Dónde están ellos?- pregunté, aún desconcertada. Él arqueó una ceja con confusión.
 
- ¿Ellos?- dijo él sin comprender.
 
- Caleb y Daphne.- intenté recordar sus nombres. Él se tensó durante unos momentos, pero después frunció el ceño.
 
- Ehh.. Mag, no he visto que hubiera nadie más que nosotros por aquí.- contestó.
 
- ¿Estás seguro?- ¿Me estaría volviendo loca? Pero yo los había visto... Alec asintió convencido.
 
- No he visto a nadie.
 
Íbamos a entrar al restaurante, por fin, pero, como siempre tiene que haber alguien o algo que te interrumpa los planes, esta vez no iba a ser menos. Una musiquita sonó, y Alec suspiró y comenzó a hablar con alguien invisible en un idioma desconocido. Parecía estar discutiendo, más bien. Finalmente, asintió a alguna propuesta que le pedirían y me miró.
 
- Tengo que irme.- comentó algo nervioso.
 
- ¿Irte?- entonces lo comprendí. Algo de los dioses, seguramente.- Ahh...- fue lo único que logré decir, con decepción.
 
- Esto... Mag... Me han pedido que me acompañes...- dijo algo preocupado.
 
- ¿Yo?- inquirí atónita. Pensaba que a donde quiera que fuesen los creados y los dioses, tan solo podían ir ellos.
 
- Sí. Al parecer, quieren hablar contigo.
 
- ¿Y... y cómo vamos?- pregunté indecisa. Volvió a suspirar.
 
- Cierra los ojos.- ordenó. Los cerré. Noté como me elevaba, e iba a abrirlos cuando Alec me dijo:
 
- Aún tenlos cerrados.
 
Pasaron los segundos lentamente, hasta que una ráfaga de aire azotó mi cara, dejándola helada.
 
- Ya puedes abrirlos.
 
Finalmente los abrí. Me sorprendió mucho ver aquel lugar. Era como un sueño... Con gente que ni tan siquiera necesitaba el suelo para caminar, casas en los árboles y el aire, alas tanto blancas y grises como negras... Era impresionante.
 
- Las alas negras son para los creados.- me explicó. Me tendió la mano, y me guió hacia un templo que estaba rodeado por una pequeña neblina que no dejaba mucho ver lo que se encontraba dentro de él.
 
Unas figuras aparecieron como por arte de magia ante nuestros ojos. Eran una chica y un chico hermosos, simplemente perfectos. La chica tenía un pelo rubio perfectamente rizado y adornado con una pequeña tiara, y llevaba un vestido blanco de lino precioso, que encima quedaba estupendo con su piel oliva. Sus ojos marrón oscuro me miraban alegres mientras una pequeña sonrisa asomaba por sus labios rosados. El chico, sin embargo, me miraba desconcertado. Tenía los ojos oscuros, al igual que su acompañante, pero el pelo lo tenía completamente negro.
 
Ellos se acercaron levitando, como todo el mundo solía hacer en ese lugar.
 
- Hola.- nos saludó la chica.- Me llamo Janeth y él es Aaron.- me abrazó amistosamente, dejándome sorprendida.- Tranquila, no te vamos a hacer nada.
 
- Esto... Hola.- dije finalmente.
 
- Oh, lo siento. ¡Qué descortés de mi parte!- hizo unos movimientos de muñeca, y de repente apareció una manzana.- Toma. Tendrás hambre. En el mundo de los humanos ahora es mediodía.- la acepté y di las gracias.
 
- ¿Cómo lo has...?- comencé.
 
- Mi madre es Perséfone, la diosa de la agricultura; digo yo que algo se me habrá quedado de ella en todos los años que llevo aquí.- suspiró.
 
- Morfeo quiere hablar contigo, Alec.- dijo Aaron mientras yo masticaba la mazana con lentitud. Me ponía bastante nerviosa que las personas me observaran mientras comía.
 
- Vale. Voy ya mismo. ¿Te quedas con Maggie, Janeth?- le pidió suplicante. Ella sonrió abiertamente.
 
- Por supuesto.
 
Él se fue, pero no sin antes darme un beso en los labios.
 
- Vale... Ahora que se ha ido te tengo que advertir de algunas cosas, Maggie.- comenzó Janeth mientras vigilaba que no hubiera nadie a nuestro alrededor.
 
- ¿De qué cosas?- pregunté con curiosidad.
 
- Ten muchísimo cuidado con Lune, Elise, Edward y Patch. Son muy peligrosos, y podrían hacer cosas de las que te arrepentirías más adelante.- la miré con una cara que expresaba confusión, y ella se explicó con mayor claridad.- ¿Has dado en el instituto los dioses grecoromanos?- asentí.- Bien.. Así por lo menos me ahorro la historia.- se puso el dedo índice en la barbilla, mientras miraba a la nada.- Vale. Comienzo. Lune es la hija de Hades, el dios de los muertos... Y posee mucho poder. A simple vista parece una niña absurda y tonta, pero por dentro tiene muchísima ira cargada... No hagas nada que la haga ir a un extremo... Sigo... Haber...
 
- Elise.- recordó Aaron.
 
- ¡Eso! Elise... Ella es la hija de Afrodita, diosa de la belleza. Como se la crucen los cables puede convertirte en cualquier cosa menos en bonita... ¡Edward! Edward es el hijo de Ares, el dios de la guerra. Tiene una fuerza increíble. Yo que tú no me pelearía con él, porque estoy segura de que perderías... Y, por último, Patch, hijo de Cronos,  dios del tiempo. Yo que tú no me acercaría mucho... En serio, te estamos advirtiendo. Luego con quien tú hagas las amistades nos es lo mismo.
 
- ¿Y Adara?- pregunté. Ella era la única persona además de ellos dos que conocía de este lugar. Ellos alzaron las cejas.
 
- Bueno... a Adara más bien la tenemos respeto. Parece que es muy mala y todo eso... pero luego es una buena persona. Si no pregúntale a Sebastian, su novio.- yo simplemente asentía a cada consejo que me daban.
 
- ¿Puedo dar una vuelta por allí?- señalé a unos jardines situados al lado del templo. Ellos se miraron, pero Aaron se encogió de hombros, y ella asintió no muy convencida.
 
- Pero no te demores...
 
Prácticamente corrí hacia los jardines al oír que me dejaban verlos... Parecían tan hermosos desde fuera... Y por dentro era aún más bonito. Mientras el agua de las fuentes caían al compás de una canción, los pájaros volaban a su alrededor. Los árboles tenían todo tipo de flores, tanto conocidas como no. Ójala en Eugene hubiera parques de este tipo... Suspiré.
 
- ¿Bonito, no crees?- dijo una voz masculina a mis espaldas. Al darme la vuelta, un chico de ojos verdes y pelo rubio dorado estaba sonriéndome pícaramente.
 
- Sí, la verdad es que sí...- contesté con admiración, volviendo a ver aquel paisaje tan hermoso.
 
- Dime... ¿Qué te trae por aquí?- preguntó, acercándose a mí. Mi instinto me dijo que debía mentirle.
 
- Nada... a echar un vistazo a este lugar...
 
- ¿Un vistazo? ¿Acaso alguien te a acompañado?- inquirió sorprendido, y a continuación sonrió.- ¿Quién eres?
 
- Maggie.
 
- Encantada Maggie. Yo soy Patch.
 
Ese nombre... ¿No era uno de los que me habían advertido Janeth y Aaron? Y estaba en frente de él como si nada... Vale, tranquila. Invéntate una excusa y vuelve junto a ellos... Tampoco es tan difícil.
 
- Esto... Ha sido un placer conocerte, de verdad...- comencé con nerviosismo.-, pero... esto.. me esperan a la salida. Y se me hace tarde.- me giré sin esperar respuesta, pero me encontré con la sorpresa de que no me podía mover.
 
- Y... voilà. Aquí una demostración de mis habilidades...- no me podía mover, pero sí hablar.
 
- ¿Qué has hecho?- le pregunté entre desafiante y asustada.
 
- Nada... Normalmente no uso mis poderes cuando me enfado... Pero sin embargo, contigo haré una excepción... Y ahora... ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
 
- Soy Maggie, y soy de Eugene, Oregón.- contesté obligada.
 
- Así que una humana... ¿De mano de quién has venido?
 
- De Alec...- él se sorprendió, y a continuación esbozó una sonrisa malvada.
 
- Con que te trae sin permiso... Habrá que avisar al jefe...
 
- ¡¡No!!- grité.- ¡Alec me ha traído porque se lo han pedido! ¡Él no ha roto ninguna norma!- exclamé.
 
- Interesante...- se acercó más a mí y me tocó la cara con sus manos.- ¿Sabes? Me recuerdas mucho a una persona...
 
- ¿No me digas?- comenté enfadada- ¿A tu novia muerta?- sé que eso estaba mal, pero en esos momentos estaba demasiado cabreada como para pensar en sus sentimientos. Él rió.
 
- No... Por suerte no.- le miré extrañada.- No he tenido novia. Solo rollos.- giré los ojos a otra dirección, pero él se colocó en el lugar donde situé a éstos.- Mírame. Como te estaba diciendo... No he tenido nada más que rollos temporales; podría durar tres días máximo.
 
- ¿Y a mí que me importa?- comenté secamente.
 
- Ah, no sé. Eres tú la que ha empezado a preguntar por novias... - madre mía... Que tío más aburrido. Seguro que era peligroso porque podría llegar a dormirte en menos de tres segundos con sus comentarios y palabras...
 
- Sí, ya.. Bueno, ¿me dejas irme ya? No sé tú, pero yo tengo cosas que hacer... Así que mira: vete con ese rollo a otra. Eso sí, procura no cansarla como a mí.- él me miró lleno de ira, y en ese momento fue cuando me arrepentí de haberle dicho eso... Mi bocaza siempre tenía que arruinar mi única escapatoria...
 
- ¿Y qué pasa si no lo hago? Eres interesante, Maggie. Serás mi mascota.
 
- ¿Perdón?- fue lo único que pude decir.

2 Ayuditas^^:

Andrea dijo...

Holaaaz!! Me encanta tu blog!! Esta entrada estuvo buenisima y me quede con la intriga jajajaja xD!
Bueno en fin!!
Saluditos!!

P.D: si puedes pasate por mi blog porfa!

Http/:historia-andrea.blogspot.com

Fernanda dijo...

Super buento el capitulo, me encanto!!
sigue asi ;)

Sauludos!!